lunes, 1 de marzo de 2010

Pedazos de Amistad

El tiempo que pasamos con cada amigo es lo que hace a cada amigo tan importante.







Las amistades se construyen de a pedacitos. Pedacitos de tiempo que vivimos con cada persona.




No importa la cantidad de tiempo que pasamos con cada amigo, sino la calidad del tiempo que vivimos con cada persona. Cinco minutos pueden ser más importante que un día entero.






Así, hay amistades hechas de risas y dolores compartidos; otras de la escuela, otras de salidas, cine y diversión; también están aquéllas que nacen y no sabemos de qué o por qué, pero sabemos que están presentes.





Tal vez éstas estén hechas de silencios compartidos, o de mutua simpatía que no tiene explicación. Hoy también hay muchas amistades hechas sólo de emails, nuestras “amistades virtuales” nos hacen reir, pensar, y reflexionar…

                       


Aprendemos a amar a las personas sin juzgarlas por su apariencia o modo de ser, sin poder etiquetarlas (como a veces hacemos inconcientemente).


Hay amistades profundas que nacen así.

Pienso que el tiempo que pasamos con cada amigo es lo que lo hace tan importante.

Porque el tiempo “perdido” con amigos no existe, sólo es tiempo ganado, aprovechado y vivido.

Son recuerdos para un momento o para toda una vida.


 
Un amigo se torna importante para nosotros y nosotros para él, cuando somos capaces, aún en su ausencia, de reír o llorar, de extrañar o querer estar bien cerca de él sólo para disfrutar de su compañía.





Podemos tener varios mejores amigos de diversas maneras.

Lo importante es saber aprovechar al máximo cada minuto vivido y tener después, en nuestros recuerdos, horas para pasar con ellos, aunque estén lejos.




“TÚ MISMO ERES RESPONSABLE DE LO QUE COSECHAS… … Y APRENDE A COSECHAR LAS COSAS BUENAS…”





“El auténtico amigo es el que lo sabe todo sobre ti y sigue siendo tu amigo.”



domingo, 10 de enero de 2010

"Esa clase de amor..."

Muy temprano, aquella mañana, un anciano llegó a la clínica.
Necesitaba curarse una pequeña herida en la mano...
Mientras el doctor de turno lo atendía, notó que el hombre estaba muy inquieto, como con prisa.


Así que le preguntó que era eso tan urgente que tenía que hacer a esas primeras horas del día.
Para su sorpresa, le dijo que tenía que ir, como todos los días, a la residencia de ancianos para desayunar con su esposa que vivía allí.


Le contó que ella llevaba algún tiempo en ese lugar porque tenía un Alzheimer muy avanzado
El doctor pensó en lo cruel de esta enfermedad, que en forma progresiva hace perder la memoria a quien la padece. El sabía que eso hace sufrir mucho al resto de la familia.


Mientras finalizaba de vendar la herida, le preguntó si ella se alarmaría en caso de que el llegara tarde esa mañana.

No, contestó el hombre, ella no sabe ya quien soy yo.
Hace unos 5 años que no me reconoce.
Entonces, le preguntó el médico extrañado, si ya no sabe quien es usted ¿por qué acude para estar con ella todas las mañanas?
El anciano sonrió. Mientras le daba una palmada en la mano al doctor, le confió:
“Ella no sabe ya quien soy yo, pero yo sé muy bien quien es ella”.
El doctor tuvo que contener las lágrimas mientras salía de su asombro.
Pensó en que esta pareja tenía esa clase de amor que trasciende lo físico e incluso lo romántico.
Esa clase de amor que acepta al otro tal como es. Que lo acepta por lo que ha sido, por lo que será, e incluso por lo que ya nunca podrá ser.

El médico pensó que esa clase de amor es la que hace falta hoy en día. Pensó que esa es la clase de amor con que todos deberíamos ser bendecidos en nuestro hogar.
Hoy en día se vive rápidamente.
La gente ya no quiere subir por la escalera de la vida, pretende hacerlo por un elevador.
Se cambia de automóvil, de casa, de muebles, incluso de ciudad y aún de país.
Por ello los valores fundamentales, como esa clase de amor, son los que nos darán la estabilidad emocional que tanto necesitamos.

LO NEGATIVO: Pensar egoístamente, que en el amor solamente existo yo.
LO POSITIVO: Comprender que “hay esa clase de amor”, que estabiliza nuestras vidas

sábado, 31 de octubre de 2009

Lo mejor...mirar nuestro interior...



Sábanas

Una pareja de recién casados, se mudnó para un barrio muy tranquilo.

En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer reparó a través de la ventana que una vecina colgaba sábanas en el tendedero...

-Qué sábanas sucias está colgando en el tendedero! Está precisando de un jabón nuevo...¡si yo tuviese intimidad le preguntaría si ella quiere que yo le enseñe a lavar la ropa!

El marido miró y se quedó callado.

Algunos días después, nuevamente , durante el desayuno, la vecina colgaba sábanas en el


tendedero y la mujer comentó con el marido:



-¡Nuestra vecina continúa colgando las sábanas sucias! ¡Si yo tuviese intimidad le preguntaría si ella quiere que yo le enseñe a lavar la ropa!

Y así, cada dos o tres días, la mujer repetía su discurso, mientras la vecina colgaba su ropa en el tendedero.


Había pasado un mes, la mujer se sorprendió al ver las sábanas siendo tendidas, y entusiasmada fue a decir al marido:

-¡Mira, ella aprendió a lavar la ropa¡

¿Será que la otra vecina le enseñó?

Porque yo no hice nada.

El marido calmosamente respondió:


-No, hoy yo me levanté más temprano y lavé los vidrios de nuestra ventana.







Y así es.
Todo depende de la ventana, a través de la cual observamos los hechos



Antes de criticar, debemos comprobar si hemos realizado hizo alguna cosa para contribuir.

Verifique sus propios defectos y limitaciones.

Debemos mirar, antes de todo, para nuestra propia casa, para adentro de nosotros mismos.

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martes, 27 de octubre de 2009

Reflexión




Un ciego con luz





Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.

La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.



En determinado momento, se encuentra con un amigo.




El amigo lo mira y de pronto lo reconoce. Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo.


Entonces, le dice:



¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves..
A lo que el ciego responde:




- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria.

Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi...

No solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.

lunes, 5 de octubre de 2009

Nadie..


NADIE ...

Nadie alcanza la meta con un solo intento, ni perfecciona la vida, con una sola rectificación. Ni alcanza altura con un solo vuelo.


Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces.
Nadie recoge cosechas sin probar muchos sabores, enterrar muchas semillas y abonar mucha tierra.


Nadie mira la vida sin acobardarse en muchas ocasiones.
Ni se mete en el barco sin temerle a la tempestad.
Ni llega al puerto sin remar muchas veces.
Nadie siente el amor sin probar sus lágrimas.
Ni recoge rosas sin sentir sus espinas.

Nadie hace obras sin golpear sobre su edificio.
Ni cultiva amistad sin renunciar a si mismo.

Nadie llega a la otra orilla sin haber ido haciendo puentes para pasar.

Nadie puede juzgar sin conocer primero su propia debilidad.
Nadie consigue su ideal sin haber pensado muchas veces que perseguía un imposible.


Nadie reconoce la oportunidad hasta que esta pasa por su lado y la deja ir.

Nadie debe vivir sin cambiar, ver cosas nuevas, experimentar otras sensaciones, y tener la capacidad de corregir sus errores.


Nadie tiene el derecho de consumir el amor o la amistad de las personas si uno mismo no la produce.
Nadie puede intercambiar un apretón de manos con el puño cerrado.



miércoles, 2 de septiembre de 2009

Acostumbrados


Acostumbrados

"La muerte, esta tan segura de su victoria; que nos da toda una vida de ventaja..."

Nos acostumbramos, a vivir en departamentos y a no tener otra vista, que no sea las ventanas de alrededor.Y porque no tiene vista, luego nos acostumbramos a no mirar para afuera.
Y porque no miramos para afuera, luego nos acostumbramos a no abrir del todo las cortinas.
Y porque no abrimos del todo las cortinas, luego nos acostumbramos a encender más temprano la luz.
Y a medida que nos acostumbramos, olvidamos el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud.
Nos acostumbramos, a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde.


A tomar café corriendo, porque estamos atrasados
A leer el diario en el autobus, porque no podemos perder tiempo.
A comer un sándwich, porque no da tiempo para almorzar.
A salir del trabajo, porque ya es la noche.
A dormir en el autobus, porque estamos cansados.
A cenar rápido y dormir pesados, sin haber vivido el día.




Nos acostumbramos, a esperar el día entero y oír en el teléfono: "hoy no puedo ir" ,


"A ver cuando nos vemos", "La semana que viene nos juntamos".
A sonreír a las personas, sin recibir una sonrisa de vuelta.
A ser ignorados, cuando precisábamos tanto ser vistos.


Si el cine está lleno, nos sentamos en la primera fila, y torcemos un poco el cuello.



Si el trabajo está complicado, nos consolamos, pensando en el fin de semana.



Y si el fin de semana no hay mucho que hacer, o andamos cortos de dinero, nos vamos a dormir temprano y listo, porque siempre tenemos sueño atrasado.



Nos acostumbramos, a ahorrar vida. Que, de a poco, igual se gasta y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir.



Alguien dijo alguna vez:
"La muerte, esta tan segura de su victoria; que nos da toda una vida de ventaja"


miércoles, 19 de agosto de 2009







El desafío del trigo
Un día un viejo campesino fue a ver a Dios y le dijo: "Mira, tú puedes ser muy Dios y puedes haber creado el mundo, pero hay una cosa que tengo que decirte
No eres un campesino, no conoces ni siquiera el principio de la agricultura. Tienes algo que aprender".






Dios dijo: ¿Cuál es tu consejo?.El granjero le respondió: "Dame un año y déjame que las cosas se hagan como yo quiero y veamos que pasa. La pobreza no existirá más.





Dios aceptó y le concedió al campesino un año. Naturalmente éste pidió lo mejor y sólo lo mejor... ni tormentas, ni ventarrones, ni peligros para el grano. Todo confortable y cómodo... y él era muy feliz.






El trigo crecía altísimo. Cuando quería sol... había sol; cuando quería lluvia... había tanta lluvia como hiciera falta. Ese año todo fue perfecto, ¡matemáticamente perfecto!.





El trigo crecía tan alto que el granjero fue a ver a Dios y le dijo: "¡Mira!, esta vez tendremos tanto grano que si la gente no trabaja en 10 años, aun así tendremos comida suficiente".



Pero hubo un problema...Cuando se recogieron los granos todos estaban vacíos. El granjero se sorprendió y le preguntó a Dios: "¿Qué pasó?, ¿qué error hubo?.


-Ante tal inquietud Dios le respondió: "Como no hubo desafío, no hubo conflicto, ni fricción, como tu evitaste todo lo que era malo, el trigo se volvió impotente.






Un poco de lucha es imprescindible.


Las tormentas, los truenos, los relámpagos, son necesarios, porque sacuden el alma dentro del trigo".






La noche es tan necesaria como el día y los días de tristeza son tan esenciales como los días de felicidad. A esto se le llama lucha y esfuerzo.

Entendiendo este secreto descubrirás cuan grande es la belleza de la vida, cuánta riqueza llueve sobre ti en todo momento, dejando de sentirte miserable porque las cosas no van de acuerdo con tus deseos.



Buenos momentos...

Piensa antes de hablar

Amor se escribe con P

El Arca de Noe